Tipos de Desempleo.


Las clases de desempleo son básicamente tres: El desempleo estructural, el desempleo cíclico y el desempleo friccional, aunque en algunos países se habla de una cuarta clase, el desempleo estacional. Además de estos tipos de desempleo, podemos hablar de desempleo de larga duración, desempleo abierto, desempleo en iniciadores y desempleo oculto entre los inactivos o trabajadores desalentados.

“El desempleo estructural” es aquel que se da como resultado de un desajuste entre la demanda y la oferta de trabajadores, y ocurre por lo general por diferencias entre las características entre la demanda y la oferta, lo que hace que parte de la población no pueda contraer un trabajo por un tiempo sostenible. En esta clase de desempleo, las primeras en acabarse son las pequeñas empresas o pymes, mientras que las grandes empresas o holdings por lo general sobreviven. Este es el estilo de desempleo que predomina en Suramérica, ya que a pesar de que algunos países crezcan, las tasas del paro no disminuyen.

Mientras que “el desempleo cíclico”, como lo define el economista Arthur Cecil Pigou, no es más que el desempleo que ocurre por cuestiones de un ciclo económico, y para enfrentarlo es necesario crear empresas públicas al mejor estilo socialista. En este continente muchos de los países han tratado de tomar estas medidas como son el caso de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y Brasil, con la nacionalización de empresas, pero aún así no han obtenido los resultados esperados.

Seguidamente, “el desempleo friccional”, es un estilo de desocupación muy complejo, ya que a pesar de que existan igual número de vacantes como de trabajadores, este puede existir, ya que es una clase que varía según problemas propios entre empleados y desempleados.

El “desempleo estacional”, del cual no se habla en muchos países, es aquel que varía dependiendo de las estaciones del tiempo, y es poco común en los países Latinoamericanos, sólo ocurre en algunos casos donde se ve afectada la agricultura por causa de algunos fenómenos naturales.


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De otro lado, también es importante definir “el desempleo de larga duración”, a este se le denomina como aquel que excede el año en estado de paro en actividad laboral, esta categoría es propia de los países Suramericanos, cuando el desempleo supera el año, ocurre que los que están empleados sufren recorte en su salario, debido a la constante lucha que existe entre empleados y desempleados, aumentando así la brecha social.




Otra clase de desempleo, es “el desempleo abierto”, el cual según la OIT, padecen la mayoría de países desarrollados, donde el porcentaje de población sin empleo cumplen con características tales como: No tienen un trabajo, lo buscan constantemente y están dispuestos como disponibles para realizarlo.

Así mismo, “el desempleo en iniciadores”, son personas sin empleo, que están a la espera de una respuesta, pero de la misma manera no lo buscan; y según la OIT, son a los únicos que se les puede denominar como desocupados, por esto muchas veces existen desacuerdos en las cifras. En nuestro continente no se observa casi esta característica, a excepción de ciertos sectores con fuertes características culturales.

Por último, está “el desempleo oculto entre los inactivos o trabajadores desalentados”, que son aquellos que se cansan de buscar, no encuentran o no saben dónde encontrar un empleo, pero tienen un período corto de estar desempleados.
De esta manera en América Latina existe un desempleo estructural, de larga duración, donde cada día son menos los que sobreviven a este devastador problema que ha arrasado en todas las clases sociales, que lleva mucho tiempo, y que no pronostica nada bueno.